Por fin llegó el día que tanto, tanto esperamos, y no es de extrañar que éste sea uno de los momentos sobre los que recibimos más consultas y preguntas en nuestra aventura de la gestación subrogada.

En virtud de la fecha probable de parto de nuestra gestante, programamos nuestro viaje para llegar a Ucrania con antelación, de modo de asegurarnos encontrarnos allí cuando el nacimiento se produjera.

Dado que en ningún caso se programan los partos, sino que se permite al embarazo seguir su curso natural para proteger la salud de la gestante (excepto en casos de complicaciones, por supuesto), es conveniente estar allí con tiempo.

Fue entonces que recibimos el aviso de nuestra coordinadora en el centro de subrogación cuando el trabajo de parto comenzaba y pudimos conocer a nuestro bebé a poco de nacer. Allí, la doctora a cargo nos brindó un parte médico con detalles acerca de la gestación y el nacimiento, así como el tiempo estimado en que nuestro bebé permanecería en observación.

En el centro de subrogación que elegimos en el primer proceso, los padres no presenciaban el parto. La gestante conoce al bebé al momento de dar a luz, pero luego el bebé es trasladado a una nursery junto con el resto de los niños y la gestante es internada junto a las demás gestantes en otro sector de la maternidad, y desde entonces no existe contacto alguno entre ellos.

Al ingresar por primera vez a la clínica de maternidad, nos sorprendió ver las salas de la nursery llenas de bebés recién nacidos, cada uno de ellos seguramente tan deseado por sus padres, que derribaron fronteras para tenerlos en brazos.

Si el bebé se encuentra en buen estado de salud, normalmente permanece en observación en la nursery durante tres días, y a diario sus padres pueden visitarlo, previa preparación con delantal, cofia, barbijo y fundas de zapatos descartables para garantizar la asepsia.

Durante esas preciadas horas, las enfermeras a cargo nos brindaban las consignas para cuidarlo y, conscientes de nuestra condición de padres primerizos, nos enseñaron a cambiarlo y alimentarlo correctamente (con señas y gestos, imagínense).

En el centro de subrogación que elegiríamos en nuestro segundo proceso, pudimos ingresar junto con la gestante a la clínica de maternidad desde un primer momento y acompañarla desde el trabajo de preparto hasta el nacimiento, incluso realizar el corte del cordón umbilical y vivir cada instante de este maravilloso momento hasta trasladarnos junto a nuestro bebé a la habitación donde permaneceríamos hasta el alta. Mientras tanto, la gestante de nuestra bebé permanecía en su sala privada recuperándose bajo el cuidado de los médicos de la clínica.

Una vez culminados satisfactoriamente todos los controles de rutina, recibimos el feliz aviso de que podíamos buscar a nuestro bebé para comenzar nuestra vida como familia de tres.

Nueva Vida como Familia de 3

¡Cómo explicarles la emoción al escuchar la noticia de que nuestro bebé había recibido el alta! Corrimos al hotel a buscar el bolso con todo lo necesario para su salida al mundo real y empacar nuestras valijas, y luego esperar ansiosos en el lobby el transporte del centro de subrogación, pero esta vez para volver de a tres.

Rebosantes de alegría y nervios observamos atentos las últimas indicaciones de las enfermeras, y digo “observamos” porque nos resultó más fácil interpretar sus señas y demostraciones ¡que comprender sus explicaciones en ucraniano! Por primera vez pudimos vestir a nuestro hijo con la ropita que con tanta ilusión habíamos elegido para él, y ¡todos listos para salir al mundo en familia!

De camino al departamento que nos habían asignado como nuestro hogar hasta el regreso a la Argentina, nos acercaron a un laboratorio para realizar los exámenes de ADN (un simple test de saliva) y en unos minutos llegábamos los tres a nuestra nueva casa.

En la entrada nos esperaba Lina (nuestra “housekeeper”, como ellos la llamaban) para ayudarnos con el equipaje, y en la cocina nos había dejado un almuerzo al mejor estilo ucraniano que francamente no atinamos a probar, atareados desempacando todo lo que habíamos llevado para el cuidado de nuestro hijo e instalándonos en nuestro nuevo espacio. El departamento se encontraba equipado con una cuna colecho y bañera, y poco a poco iríamos haciendo propio cada rincón.

Próximamente les contamos cómo fue nuestro primer mes en familia en nuestro hogar de Kyiv, Ucrania, una etapa única e inolvidable de nuestra vida como padres.

También los invitamos a conocer nuestra segunda experiencia en gestación subrogada en Ucrania en un nuevo centro de subrogación, esta vez como familia de cuatro con la llegada de nuestra segunda hija.

Primer Mes de a 3 en Ucrania

Una vez instalados en nuestro hogar ucraniano, comenzamos a vivir como familia de tres con el aprendizaje y la felicidad que eso significa…

Si bien nuestros días estaban lejos de tener horarios estrictos, comenzaban siempre con un reconfortante desayuno a la ucraniana preparado por Lina, quien mediante señas fue conociendo nuestras preferencias para lograr una mesa servida a medida, un mimo que traspasaba toda barrera del idioma. Lina se encargaba de todas las compras y tareas de la casa, una ayuda que nos permitió dedicarnos a nuestro bebé sin preocupaciones.

Nuestros días pasaban entre pañales, mamaderas, mimos, miles de fotos y videos, sorpresa con cada nuevo gesto y mucha mucha emoción, literalmente soñando despiertos.

Si bien nos hubiera encantado estar junto a nuestros afectos en este momento tan esperado, encontramos una oportunidad única en compartir los tres al 100% estas primeras semanas, conocernos y reconocernos en este nuevo rol de padres sin interrupciones, una posibilidad inigualable que valoramos profundamente.

Por supuesto, la tecnología nos permitió sentirnos cerca de los seres queridos y acortó distancias, diferencia horaria mediante, e incluso nos permitió compartir experiencias y dudas hasta con nuestro pediatra en la Argentina, siempre dispuesto a aconsejarnos.

Pero allí no estábamos solos en lo que a asesoramiento médico se refiere, día por medio recibíamos la visita de Viktoria, la pediatra designada por el centro de subrogación para realizar los controles de rutina y responder nuestras preguntas, enseñándonos desde cómo limpiar el ombligo hasta cómo hacerle masajes anti-cólicos. Estamos tan agradecidos con Viktoria que hoy en día seguimos en contacto por e-mail.

Con el correr de los primeros días fueron llegando los primeros baños y caminatas, ¡con nuestro bebé casi inmóvil de tanto abrigo! El entorno verde de Kyiv fue ideal para estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de ese necesario cambio de aire que a nuestro hijo le hacía tan bien.

Y sin darnos cuenta, entre trámites en el registro civil y consulado, llegó el día en que nos tocó hacer las valijas para volar rumbo a nuestro país

En breve, les contaremos de qué se tratan esos papeles que, al menos en nuestro caso, fueron más fáciles de tramitar que lo esperado. ¡Los días pasaron volando! Ya estábamos con un pie en la Argentina

También los invitamos a conocer nuestra segunda experiencia en gestación subrogada en Ucrania en un nuevo centro de subrogación, esta vez como familia de cuatro con la llegada de nuestra segunda hija.

Acta de Nacimiento Lista

El acta de nacimiento de nuestro hijo llegó con mayor agilidad de la esperada, así se desarrolló el trámite…


Ya instalados en el departamento de Kyiv, Ucrania, y extremadamente felices de estar juntos los tres, no olvidábamos que nos esperaba un trámite crucial dentro del proceso de gestación subrogada ara poder regresar a nuestro país: el acta de nacimiento de nuestro bebé y el consecuente pasaporte argentino para poder salir de Ucrania e ingresar en suelo argentino.
A los pocos días del alta en la maternidad, nuestra traductora y gestora asignada por el centro de subrogación nos solicitó nuestra partida de matrimonio y actas de nacimiento originales para presentar en el registro civil de Kyiv e iniciar el trámite del acta de nacimiento de nuestro bebé. Al cabo de unos días, nos pidió acompañarla al registro civil en persona junto a nuestro bebé para firmar la documentación original relativa al acta y culminar el trámite.

Afortunadamente, nuestro departamento se encontraba a escasas cuadras del registro civil, por lo que el transporte del centro de subrogación que nos llevó llegó allí en menos de cinco minutos, y en quince minutos más ya habíamos completado nuestra parte.

De ahí en más, el centro de subrogación se encargó de traducir al español el acta ucraniana y obtener la apostilla, una certificación necesaria para validar los documentos públicos como éste que necesitan presentarse ante autoridades argentinas.

Todo esto ocurrió en 25 días corridos, un tiempo ideal en sintonía con los primeros días de nuestro bebé, de modo que al acercarse al final del trámite él cumplió su primer mes de vida y sus defensas eran un poco más altas para emprender el viaje de regreso.

Pasaporte en Mano

El añorado pasaporte llegó de manera muy ágil en sólo dos días, ¡estábamos a sólo un paso de regresar a la Argentina!

Una vez traducida y apostillada la partida de nacimiento de nuestro bebé, el centro de subrogación nos contactó con el Consulado Argentino en Kyiv, Ucrania, que nos asignó un turno para presentarnos los tres al día siguiente en sus oficinas. Previamente, el centro de subrogación nos pidió enviarle fotos de cara de nuestro hijo y se encargó de preparar toda la documentación para presentar.

Al día siguiente, un vehículo del centro de subrogación nos pasó a buscar por el departamento y en unos minutos estábamos en el edificio del consulado. Allí, dos señoras ucranianas que hablaban perfecto español nos recibieron y con toda la dulzura del mundo tomaron las diminutas huellas digitales de nuestro bebé, y nos pidieron la documentación necesaria.

Al día siguiente, sólo hizo falta retirar en el consulado el pasaporte, denominado “de emergencia”, ya que nos habilitaría para realizar un único viaje a la Argentina, para luego tramitar el resto de la documentación definitiva en el país.

Realmente nos sorprendió y gratificó muchísimo la celeridad y predisposición del consulado para entregarnos el pasaporte, dado que familias de otras nacionalidades que conocimos en el centro de subrogación nos habían contado de lo engorroso y trabado que les resultaba este trámite en consulados de otros países en sus procesos de gestación subrogada.

Fue muy emocionante ver los datos y foto de nuestro hijo plasmados en el pasaporte argentino, algo que para otras familias puede pasar desapercibido ¡para nosotros significó muchísimo!

También los invitamos a conocer nuestra segunda experiencia en gestación subrogada en Ucrania en un nuevo centro de subrogación, esta vez como familia de cuatro con la llegada de nuestra segunda hija.

Rumbo al Aeropuerto de Kyiv

Con toda la documentación de migraciones lista, comenzamos los felices preparativos para viajar a la Argentina, otro de los pasos importantes del proceso de gestación subrogada.


No podemos negar que con un poco de nostalgia: el mes que pasamos en Kyiv, Ucrania, fue inmensamente feliz y constituyó una oportunidad inigualable de compartir los primeros días de nuestro bebé totalmente inmersos en nuestro pequeño mundo de familia, de conocernos y disfrutarnos a pleno.

Afortunadamente, la reserva tentativa de nuestro vuelo de regreso correspondía a dos días después de obtenido el pasaporte, por lo que no hizo falta modificarla, solamente agregar la reserva del más pequeño de la familia, que recién pudimos hacer una vez obtenido su número de pasaporte.

Así fue que tuvimos un día para empacar y prepararnos para el vuelo más lindo de nuestras vidas…

Tuvimos como siempre el transporte del centro de subrogación, en una camioneta con espacio suficiente para equipaje, carrito y demás elementos de bebé; si bien nuestro departamento estaba muy bien equipado, llevamos y adquirimos allá bastantes cosas que fuimos descubriendo útiles para el cuidado del gordito sobre la marcha.

Una vez en el Aeropuerto de Borispol, y ya pasado el scan para ingresar (todo un despliegue de carrito, moisés, valijas y demás, jaja), el trámite de migraciones nos resultó lógicamente un poco más extenso de lo habitual, dado que chequearon no sólo los pasaportes sino también la partida de nacimiento de nuestro bebé con mucho detalle, algo totalmente comprensible y necesario tratándose de la salida de un menor del país.

Una vez en embarques, disfrutamos como nunca el acceso que nuestra tarjeta de crédito nos brinda al lounge Priority Pass, con un bebé marca una gran diferencia contar con un espacio cómodo, tranquilo e higiénico para esperar la salida del vuelo.

Faltaban sólo minutos para abordar el vuelo con escala en París que nos llevaría a nuestro país…

También los invitamos a conocer nuestra segunda experiencia en gestación subrogada en Ucrania en un nuevo centro de subrogación, esta vez como familia de cuatro con la llegada de nuestra segunda hija.

Y llegó el momento de armas las valijas y partir rumbo al aeropuerto.

Nuestro Vuelo de a 3 desde Ucrania

¡Nuestro primer vuelo de a tres fue todo un éxito! Aquí la crónica de nuestro viaje de Ucrania a la Argentina con nuestro bebé de un mes.

Passengers traveling on the flight to Paris, please proceed to gate…” Algo así se escuchaba en los parlantes de la zona de embarques en el aeropuerto de Borispol (el anuncio en ucraniano nos es imposible de reproducir, sabrán entender) para anunciar nuestro primer vuelo de a tres, una escala en Francia para luego seguir viaje a Buenos Aires. No podíamos creer estar abordando ese vuelo que tanto habíamos soñado, con nuestro bebé y rumbo a nuestro país. Con nuestro equipaje de mano y el gordito durmiendo cómodamente en su carrito, aguardamos en la fila de prioridad del vuelo de Ukraine International Airlines que, en un trayecto de poco más de tres horas, nos llevaría a la ciudad luz, acercándonos a nuesPisamos Suelo Argentinotro destino final.

Por tratarse de un vuelo regional, el espacio era el equivalente al de un avión de cabotaje en la Argentina, el gordito durmió plácidamente casi todo el viaje en nuestros brazos y el cambio de pañales a mitad del vuelo sucedió sin problemas y con el ofrecimiento de colaboración de una de las tripulantes que se enterneció al verlo tan chiquito. Primer vuelo, con expectativas superadas.

Una vez en París, pasamos por migraciones y repetimos el proceso de scan del equipaje para pasar de la terminal de llegada a la de salida en el aeropuerto de Charles de Gaulle, un despliegue que con tiempo no es problema, sólo es cuestión de dividir tareas: uno de los dos se encarga del bebé y el otro va separando los artículos que deben escanearse por separado para luego volver a guardarlos en los bolsos.

El segundo vuelo nos esperaba con más espacio para atravesar el Océano Atlántico: dado que habíamos solicitado la cuna para nuestro bebé, nos asignaron dos asientos en la primera fila de la sección y adosaron a la pared delante nuestro el moisés de cortesía junto con una manta de abrigo. El tripulante a cargo nos explicó de mil amores cómo utilizar el cinturón de bebé para el despegue, aterrizaje y posibles turbulencias, además de ofrecernos ayuda para calentar mamaderas y demás. El vuelo fue todo un placer y, si bien llevamos al gordo en brazos casi todo el tiempo, la cuna nos ayudó en algunos momentos en que ambos necesitamos tener los brazos desocupados.

Nos habían hablado de posibles molestias que podía experimentar el gordito durante el vuelo, especialmente de oídos, pero afortunadamente lo pasó super tranquilo y relajado, a tal punto que los pasajeros a nuestro lado no podían creer no haberlo escuchado en todo el viaje (nada que ver con lo que imaginaron seguramente cuando vieron que les tocó asiento junto a un bebito , jaja).

Finalmente, llegó el ansiado “nos encontramos próximos a aterrizar en el “Aeropuerto Internacional de Ezeiza” y la emoción nos llenó el pecho, ¡nuestro hijo estaba a punto de tocar suelo argentino!

Pasaron por nuestra mente imágenes de todas las etapas de nuestro camino a la gestación subrogada en un segundo, y nos sentimos muy felices de todo lo vivido.

Nuestro Vuelo de a 3 desde Ucrania

¡Nuestro primer vuelo de a tres fue todo un éxito! Aquí la crónica de nuestro viaje de Ucrania a la Argentina con nuestro bebé de un mes.

Pisamos Suelo Argentino

¡Nuestro avión comenzó a descender y nuestra emoción cada vez más alta! Con mucha paz y a unos cuantos cambios de pañales, los tres juntos habíamos atravesado el océano y ya estábamos sobrevolando suelo argentino, todo un sueño hecho realidad.

¡Nuestro avión comenzó a descender y nuestra emoción cada vez más alta! Con mucha paz y a unos cuantos cambios de pañales, los tres juntos habíamos atravesado el océano y ya estábamos sobrevolando suelo argentino, todo un sueño hecho realidad.