¿Quién Será Nuestra Gestante?

Sin esa mujer que llevó a nuestro hijo en su vientre nada de todo este sueño que vivimos hubiera sido posible, y de más está decir que la elección de la gestante es clave en el camino de la gestación subrogada.
En nuestro caso, la selección de la gestante en Ucrania estuvo a cargo de los profesionales de la clínica en función de tres factores:
- Su aptitud física: se trata de mujeres que ya han dado a luz al menos un hijo propio y han llevado embarazos sin complicaciones y a término con un máximo de dos cesáreas previas, además de no padecer enfermedades que puedan transmitirse al bebé o afecciones que en caso de gestación puedan poner su vida o la del bebé en riesgo, ni consumir medicación que sea incompatible con el embarazo, entre otros aspectos médicos que se evalúan.
- Su aptitud psicológica: la mujer debe gozar de buena salud mental para afrontar con fortaleza y conciencia este proceso, al entender que estará gestando una vida para ayudar a completar otra familia.
- Su aptitud social: el entorno de la gestante (su ocupación, su vivienda y su zona de residencia) deben ser compatibles con el embarazo, y debe contar con el apoyo de su núcleo íntimo (hijos, pareja y familia) para participar del proceso.
La evaluación de los dos últimos puntos se encuentra a cargo de un Licenciado/a en Psicología especialista en medicina reproductiva del centro de subrogación, quien conduce una serie de sesiones en las que pone en práctica diferentes técnicas de valoración y elabora un informe de aptitud psicológica y sociológica, con el fin de determinar si esa mujer tiene plena consciencia de lo que implica el proceso y se encuentra mentalmente preparada para participar, además de determinar que su entorno familiar y social la acompaña positivamente en este proyecto y que su entorno físico y rutina son saludables y adecuados.
Tras atravesar una serie de entrevistas, las gestantes seleccionadas aguardan ser convocadas para la transferencia embrionaria de la familia a la que ayudarán y entonces firman un contrato con el centro de subrogación y los padres.
Test de embarazo positivo mediante, las gestantes continúan residiendo en su hogar durante los primeros meses de la gestación, siempre que todo marche bien, con visitas s a la clínica para someterse a ecografías y estudios prenatales de control.
Sobre el final del embarazo, las gestantes que residen fuera de la capital ucraniana se trasladan a un departamento que el centro de subrogacion les brinda en el centro de Kyiv, donde residen a la espera de dar a luz, con la tranquilidad para ellas y los papás de que cualquier emergencia será atendida de inmediato.
Cómo se Relacionan Padres y Gestante
Una de las cuestiones más delicadas en el proceso de gestación subrogada es el cuidado con el que se trata a la gestante y su relación con los papás, un vínculo que puede llevarse de muchas maneras diferentes, como tan diferentes son las personas que emprenden este camino.

En nuestro segundo proceso en un nuevo centro de subrogación, pudimos participar mucho de la designación de la gestante de nuestra hija, ya que nos presentaron una ficha muy completa de la gestante pre seleccionada para nuestra revisión con imágenes de ella y su familia, datos personales, médicos, académicos y profesionales, así como pasatiempos y demás información que nos permitiera conocerla mejor.
Recién cuando nosotros aprobamos la designación se procedió a confirmarla como la gestante de nuestro futuro hijo, en caso de no estar convencidos procederían a presentarnos una nueva gestante pre seleccionada.
En el primer centro de subrogación, desde la ecografía de los tres meses de gestación recién se permite el contacto personal de los padres con la gestante, con intermediación de un integrante del centro de subrogación como traductor.
En nuestro segundo proceso, el contacto se dio desde la primera ecografía.
Estos contactos podían darse en persona, pero en nuestro caso, dada la distancia con Ucrania, las comunicaciones durante el embarazo se dieron siempre de manera virtual, y a pesar de la barrera del idioma y del horario (siempre nos tocó llamar de madrugada en Argentina) fueron muy movilizantes tanto para nosotros como para nuestra gestante, y ambas partes logramos de esta forma mayor tranquilidad al conocernos, hacerle llegar en cada comunicación nuestro infinito agradecimiento y saber cómo se sentía y cómo iba creciendo la panza…
En contraposición, sabemos de otras parejas que por diversos motivos prefirieron no tener contacto alguno con la gestante, o bien minimizarlo en la mayor medida posible, son opciones que también se encuentran aceptadas en este proceso.
Anna, gestante de nuestra hija

Esta imagen representa tanto para nosotros que resulta difícil resumirlo en palabras.
Esos brazos que sostienen a nuestra hija son los de la enorme mujer que la cuidó durante nueve meses en su vientre, con todo su amor y compromiso. Fue hermoso seguir compartiendo momentos con ella y su hijo después del nacimiento, seguir profundizando nuestro cariño y gratitud hacia ella y su familia.
Qué privilegio haber sido testigo de su entrega al momento de dar a luz, haber vivido ese momento duro y mágico a la vez juntas de la mano y trascendiendo con nuestras miradas cualquier barrera de idioma, con un agradecimiento inconmensurable que sigue y seguirá latiendo en mi corazón para siempre.
Tanto ella como Olga, la gestante de nuestro hijo, son ángeles de nuestra familia y somos afortunados de contar con su amistad hoy en día y la promesa de volver a vernos pronto, como lo hacen los grandes amigos.
Ojalá encuentren a esas increíbles mujeres tan cruciales para hacer realidad sueños de familia, y en esa búsqueda siempre tengan en cuenta que se encuentren bien cuidadas por el centro de subrogación, sin dudas ellas merecen todo y más.
Primer Encuentro Mágico con la Gestante de Nuestra Hija
Ni bien llegamos a Kyiv, nuestra coordinadora organizó una reunión y pudimos recibir a Anna, gestante de Cata, en nuestra casa allí con un almuerzo para compartir tiempo con ella. Un día que se dio con total naturalidad y alegría: las horas pasaban y seguíamos conversando, conociéndonos mejor y afianzando la hermosa conexión que habíamos sentido desde nuestros primeros encuentros virtuales.
Poder abrazarla, agradecerle cara a cara, acariciar su pancita y sentir a nuestra hija son instantes que quedarán gravados en nuestro corazón, especialmente el de nuestro hijo que pudo finalmente sentir a su hermanita moverse y entender aún más a magia de la gestación subrogada y de ese ángel que hizo posible la llegada de nuestra hija.
Esta posibilidad fue otro de los grandes valores agregados que encontramos en nuestra segunda experiencia en gestación por sustitución en Ucrania, dado que en nuestro primer proceso en otro centro de subrogación no habíamos tenido un primer encuentro de esta manera.
Y éste fue sólo el comienzo de una hermosa amistad basada en el mayor agradecimiento y admiración que pudieran existir.

Un Regalo muy Especial

Una pregunta frecuente que recibimos respecto de nuestras experiencias de gestación subrogada tiene que ver con cómo vivieron el proceso las gestantes de nuestros hijos.
Creo que esta anécdota resume la maravillosa mujer que gestó a nuestra hija y todo el corazón que puso en cada detalle: una vez producido el parto, le envié a Anna, su gestante, el video del test Apgar y unas cuantas fotos de la gordita recién nacida a su WhatsApp para que pudiera guardarlas de recuerdo.
Dos días después, al momento del alta (gestante y bebé reciben el alta al mismo tiempo) nos encontramos todos en el lobby de la clínica de maternidad: los vehículos del hotel llevarían a Anna a su ciudad natal y a nosotros a nuestro departamento en Kyiv.
Este gesto tan dulce a poco de salir de la sala de partos ejemplifica su actitud y entrega en todo momento a lo largo del proceso de gestación subrogada y nos llena de alegría saber que nuestra hija fue cuidada durante nueve meses con tanta dedicación y cariño.
Tal es así que seguimos afianzando esta amistad que hoy felizmente continúa a pesar de la distancia geográfica.
Cuidados a las gestantes
Uno de los aspectos que más tuvimos en cuenta en al momento de elegir el centro de subrogación en Ucrania fue el cuidado que recibían allí las gestantes.
En esta foto, un detalle simbólico que habla del trato que recibió Anna, gestante de nuestra hija, en todo momento: el día del nacimiento me envió esta imagen desde su sala de internación para compartirme la sorpresa que había recibido del centro de subrogación: un arreglo de flores, bombones y una tarjeta con un poema que hablaba del valor de la mujer; ella se sintió muy halagada con este mimo, más allá de las atenciones que pudimos tener nosotros directamente hacia ella.
Así también había recibido del centro de subrogación un ramo de flores, chocolates y una tarjeta para el Día de la Mujer y, además de esos detalles, siempre nos manifestó encontrarse súper conforme con el cuidado hacia ella: la vivienda donde se alojó en el último tramo de la gestación en Kyiv, la atención médica, los traslados en automóvil privado a sus controles obstétricos y, una vez producido el nacimiento, de regreso a su ciudad, e incluso el monto de la gratificación recibida durante y al final del proceso, superiores al que las gestantes reciben en otros centros de subrogación más masivos.

Algunos detalles dicen mucho del respeto hacia cada gestante, tales como los viáticos que se reembolsan cada vez que viajan de su ciudad a Kyiv durante el tratamiento de reproducción y la gestación para sus controles médicos. Anna nos contaba que en otros centros de subrogación le ofrecían reembolsarle el monto del ómnibus básico exclusivamente, pero si ella decidía viajar en tren para más comodidad, no le reconocían ese gasto.
Tener la certeza de que la gestante de nuestra hija no tendría que estar lidiando con ese tipo de mezquindades, entre otras cosas, nos dio mucha tranquilidad de que el proceso sería respetuoso y digno en todo sentido.
Testimonio de una Mamá Argentina y su Encuentro con la Gestante de su Hija
Natalia, mamá argentina gracias a la técnica de gestación subrogada, nos cuenta su propia vivencia en el mismo centro de subrogación en el que nació nuestra hija en Kyiv, Ucrania.
Cada familia vive el vínculo con la gestante en subrogación de vientre de manera diferente; compartimos la visión de Natalia en recomendar el encuentro personal con esa inmensa mujer que cuida a nuestros hijos durante nueve meses y, aún más, propiciar esa relación una vez finalizado el proceso de gestación subrogada: les aseguro que todo el agradecimiento sentido será suficiente para nutrir ese hermoso vínculo.
